Grave acusaci�n es ser sectario, por lo que no es de extra�ar que aquellos grupos que responden a la tipolog�a de sectas, reaccionen negativamente a ser incluidos en dicho fen�meno.
Hablar de sectas religiosas, es de suyo un tema conflictivo. Una epidemia de sectas de toda clase ha irrumpido en el mundo. Algunas con doctrinas opuestas a las inspiradas en la Biblia nacen de la indudable certeza que tienen sus fundadores, de que Dios les habl� personalmente.
Est�n tan convencidos de su verdad personal que se hallan dispuestos a aceptar la muerte colectiva, y ellos mismos la invocan, como si se tratara de una liturgia en la que intervienen los cuerpos de las personas como holocausto o sacrificio voluntario ofrecido a Dios.
Muchas sectas son extremadamente peligrosas como se ha visto desde el caso mundialmente conocido de la actriz Sharon Tate asesinada en un ritual, o lo sucedido con la secta Davidiana, con la denominada Templo del Sol en Suiza, la Soko Asahara (Verdad Suprema) en Jap�n, etc.
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| Tarde o temprano... cae la ficha. |
Muchos de los jefes sectarios, seguros de recibir revelaciones directas y exclusivas de Dios, se han dejado aniquilar junto con numerosos grupos de sus seguidores, suicidas religiosos han manifestado que eran el mes�as o su prolongaci�n.
Los falsos profetas cre�an que eran la voz aut�ntica de Dios contra toda anterior revelaci�n y contra toda autoridad. No olvidemos la advertencia certera de Jes�s: muchos se presentar�n como el salvadory dir�n yo soy el mes�as y enga�ar�n a muchos.
�Aut�nticas mafias econ�micas que se disfrazan de religiosidad para ser m�s intocables e invulnerables. Son aut�nticas entidades destructivas de la libertad individual, unas manipuladoras de mentes y creadoras de aut�matas a su servicio�.[1]
Con el correr del tiempo van surgiendo sectas cuanto m�s estrafalarias y oscuras, atrayendo a m�s y m�s adeptos. La esencia de estas sectas y sus pr�cticas, particularmente los rituales de asesinato y suicidio, son un signo inequ�voco de que su padre era el demonio. Muchas de estas sectas son satanistas, aun cuando no lo reconozcan abiertamente.[2] Una especie de locura colectiva pero en ning�n caso de naturaleza religiosa.
�Vosotros sois hijos del diablo, y quer�is cumplir los deseos de vuestro padre. �l fue homicida desde el principio, y no permaneci� en la verdad, porque no hay nada de verdad en �l. Cuando profiere la mentira, habla de lo propio, porque �l es mentiroso y padre de la mentira�.[3]
Atacan, con cierta habilidad, las aut�nticas aspiraciones y sentimientos religiosos de las personas que por diversos motivos �subjetivos u objetivos- no encuentran el correcto camino a Dios y caen en la trampa de fan�ticos predicadores, gitanos de lo divino y garantes de una salvaci�n sin esfuerzos.
�Lo que dej� la oruga lo devor� la langosta, lo que dej� la langosta lo devor� el pulg�n, lo que dej� el pulg�n, lo devor� el salt�n�.[4]
Las sectas de culto al diablo, y la difusi�n del miedo, la oscuridad, el fanatismo y la locura, captan muchos adherentes. Son par�sitos de la fe, porque de creyentes s�lo tienen la apariencia exterior, interiormente son ateos.
El sectarismo abarca un concepto m�s amplio, comprende tambi�n movimientos espirituales e ideolog�as, contrapuestos a las sectas en el sentido cl�sico, pero que sostienen fundamentalmente los mismos, o casi los mismos principios y m�todos.
Sectas
Dice San Cipriano:
�Cuando el diablo vio que el culto de los �dolos fue abolido, y los templos paganos se vaciaron, �l ide� un nuevo veneno, y llev� a los hombres a un error al amparo de la Religi�n Cristiana, el veneno de la falsa doctrina y el orgullo, a trav�s de la cual m�s de doscientas iglesias se han puesto en marcha oponi�ndose a la verdadera Iglesia fundada por Cristo�.[5]
El vocablo �secta� y su derivado �sectario� poseen en castellano un sentido peyorativo.
El t�rmino �secta�, del lat�n secta, deriva del participio pasado (secutus, a, um) de sequor (sequi = seguir, andar detr�s) que en lat�n antiguo era sectus, a, um. Se podr�a interpretarlo tambi�n como derivante del participio pasado (sectus, a, um) de seco (secare: cortar, separar).
En el primer caso, la secta puede ser considerada como un grupo de seguidores de una persona, o de un grupo de personas, o de una doctrina particular; en el segundo caso, como un grupo que se ha dividido de una agregaci�n mayoritaria.
Ambientes sectarios intra-eclesiales
Aunque formalmente no existen sectas en la Iglesia Cat�lica y la palabra secta no constituye una categor�a teol�gica, porque �sta siempre implica autonom�a, no se integra ni colabora, ni depende de una unidad mayor (iglesia), la Iglesia por criterio eclesiol�gico exige: o bien una plena integraci�n en su seno, o bien una ruptura formal (cisma).
Por dicho motivo eclesiol�gico, ni las congregaciones religiosas, ni las asociaciones eclesiales, ni las parroquias pueden ser consideradas per se instituciones sectarias, aunque es un hecho innegable que hay ambientes y estructuras sectarias, congregaciones religiosas y parroquias, que encajan en ciertas caracter�sticas del modelo sociol�gico de una secta.
Aunque las congregaciones y asociaciones eclesiales por el hecho de ser intra-eclesiales tampoco est�n inmunes contra todo sectarismo, no es justo -como dijo el P. Jorge Loring S.J.- lo que ocurre cuando �algunos para descalificar a grupos religiosos cat�licos que no les gustan, les ponen la etiqueta de �sectas��.
Si lo son o no, depende del an�lisis que se haga de su organizaci�n y actuaci�n concreta, y en este aspecto se dan muchas diferencias y variaciones seg�n el pa�s y lugar donde est�n, y seg�n la fase hist�rica de desarrollo en que se encuentren.
�No se trata aqu� de enumerar �con nombres y apellidos� a los grupos de tendencia sectaria de dentro de la Iglesia cat�lica. S�lo aquellos que se han desgajado de ella, abandon�ndola, constituyen realmente �sectas� de origen cat�lico. Pero no cabe duda de la existencia de movimientos con �esp�ritu sectario� dentro de la Iglesia, y que el pueblo cristiano intuye porque ha descubierto en ellos los rasgos y las caracter�sticas que con tanta facilidad atribuimos siempre a los dem�s que est�n fuera de la Iglesia�.[6]
Para la progres�a ese esp�ritu sectario no s�lo radica en atribuirse todos los valores del Evangelio absolutizando los propios m�todos y menospreciando las dem�s espiritualidades reconocidaseclesialmente, o cuando en un grupo se exalta de tal manera la figura del dirigente o de la persona investida de autoridad suprema �sea el catequista, el presb�tero, el obispo, el papa-, que l�gicamente se pide y exige la sumisi�n total, la obediencia ciega y la dejaci�n de los propios criterios, o cuando el amor l�gico a la propia instituci�n se envuelve en misterioso secreto; cuando dif�cilmente se puede saber a ciencia cierta qui�nes son sus miembros, cu�les sus leyes y constituciones, la naturaleza de sus m�todos, pasos y proceso de integraci�n; cuando no hay acceso directo al l�der �arropado, siempre, en un h�lito cuasi divino e inaccesible�, y cuando sus actuaciones, econom�a, literatura interna no tienen transparencia, sino tambi�n
�cuando ciertos temas teol�gicos �sean de moral o de dogma� se dictaminan como intocables; cuando el planteamiento mismo de cuestiones que est�n en la boca de todos: el sacerdocio de la mujer, la reformulaci�n del tema de la �infalibilidad papal�, el centralismo creciente de la curia romana en detrimento de las Iglesias locales, el celibato de los sacerdotes� son considerados como desobediencia a la Iglesia, y sus protagonistas invitados a �guardar silencio� o a permanecer en el ostracismo�.[7]
En una di�cesis que conozco muy bien, un movimiento eclesial de mucho compromiso y fidelidad a la Verdadera Fe, fue combatido de mil maneras precisamente por elementos sectarios que en una ola de rumores permanente, le atribuyeron el endilgo de secta, con la enga�osa teolog�a de la comuni�n eclesial.
As�, ��c�mo est� la Iglesia all� donde un grupo de laicos que crea en la doctrina cat�lica sobre Jesucristo, la Virgen, los �ngeles, la Providencia, la anticoncepci�n, el Diablo, etc., y se atreva incluso a �defender� estas verdades agredidas por otros, sea marginado, perseguido y tenido por integrista?�. �Se ven duramente resistidos, marginados, calumniados. Mientras otras obras, quiz� mediocres y a veces malas, son potenciadas, ellos est�n desasistidos y aparentemente ignorados por quienes m�s tendr�an que apoyarles�.[8]
Dos caras de la misma moneda
- La verificaci�n del VII Cap�tulo General del Instituto del Verbo Encarnado, entre el 1 y 22 de julio recientemente pasados -dirigido por la Santa Sede- que ha llevado a un cambio en la direcci�n del mismo, �confirmando la condena a su fundador el Padre Buela por abusos sexuales�.
�La realidad es que el IVE es una congregaci�n con problemas muy grandes. Tienen una historia con muchos problemas, pr�cticas muy sospechosas en toda clase de asuntos: su modo de reclutar, c�mo se dirigen a la cuesti�n del discernimiento de vocaciones, c�mo admiten a los candidatos, con se�alados problemas en lo referente a su formaci�n, muchos problemas pr�cticos, legales y espirituales, y (creemos que como resultado de todos estos problemas) un enorme desgaste de sus sacerdotes despu�s de su ordenaci�n�.[9]
- El arzobispo de Dubl�n, acaba de denunciar que en el Seminario de Mayhooth, Irlanda, fundado en 1795, se verifican pr�cticas sectarias de tipo homosexual.
Tristemente, muchos seminarios son conocidos como �feminarios� por la infiltraci�n homosexual ocurrida mientras los obispos diocesanos miraban al otro lado. Estos esc�ndalos son tambi�n resultado de lo que Sor Luc�a llam� la desorientaci�n diab�lica que afecta a tantas personas que ocupan cargos de responsabilidad en la Iglesia.[10]
�Maynooth es conocido no s�lo por la cultura gay que lo anima, sino tambi�n por sus tendencias progresistas en teolog�a, sobre todo en materia moral. Son innumerables los casos de seminaristas que han sido �bloqueados� durante a�os por su presunta �rigidez doctrinal�, esto es, porque eran fieles a lo que la Iglesia ha ense�ado a lo largo de dos mil a�os. Es lo que, lamentablemente, sucede en muchos otros seminarios y congregaciones religiosas, otro signo de la grave situaci�n existente en la Iglesia. Vocaciones aut�nticas al sacerdocio son quemadas por depredadores sexuales o maestros del relativismo teol�gico que se ense�orean de los seminarios, y no s�lo de los seminarios. Es escandaloso que por una parte se lamente la disminuci�n de las vocaciones y por otra se destruya a quienes son llamados�.[11]
Los ambientes sectarios son ciertamente la ruina del esp�ritu eclesial.
Germ�n Mazuelo-Leyt�n
[1] LORING S.J., JORGE, Para salvarte, n� 75, 6.
[2] Cf.: RUPCIC, LJUDEVIT, Medjugorje, Puerta del Cielo y comienzo de un mundo mejor.
[3] SAN JUAN, 8, 44.
[4] JOEL, 1, 4.
[5] SPIRAGO-CLARKE, El Catecismo explicado, p�g. 242.
[6] BOSH, JUAN, Para conocer las sectas, p�g. 230.
[7] BOSH, JUAN, Para conocer las sectas, p�g. 231.
[8] IRABURU, JOS� MAR�A, Infidelidades en la Iglesia.
[11] CASSIOLI, RICARDO, La alarma gay en los seminarios parte de Dubl�n http://www.religionenlibertad.com/alarma-gay-los-seminarios-parte-dublin-51233.htm

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