"En pleno invierno vocacional, los obispos buscan sacerdotes y religiosas hasta debajo de las piedras y, cuando alguien se los ofrece, apenas ponen reparo ni examinan qu� tipo de consagrados y consagradas les est�n ofreciendo. Y es que, en la Iglesia, tampoco es oro todo lo que reluce. Ni siquiera bajo la advocaci�n del arc�ngel que aplast� la cabeza del drag�n infernal."
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Ser� que alg�n dia los obispos y el Vaticano miran m�s de cerca a los Heraldos del Evangelio?

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